No puedo tener más que palabras de gratitud hacia los compañeros: Alfredo y Lola, Cristóbal y Marisa, las dos Elenas, Elizabeth, Isabel, Javier, Luis, Mercedes, mi tocayo Pedro, Tito y Marina y también Carlos, que vinieron a Tréguier por medios propios. Fuimos auténticos compañeros, cum panis: compartimos el pan, la comida y las bebidas… las bebidas… Todos ellos, sin excepción, hicieron de este viaje una enriquecedora experiencia. Un grupo variopinto en edades, ideas, creencias y opiniones y sin embargo unido. Hubo momentos para las risas, la devoción, el folclore, el arte, la historia, las ferias, los chistes, la música… y otras cosas que es mejor callar porque no es plan de contarlo todo aquí.
Finalmente, quiero agradecer el tiempo que los organizadores dedicaron a que todo saliera bien. Reuniones, presentación del programa, contratación de viajes, reservas de hoteles, de entradas a los monumentos, la amabilidad y profesionalidad de Luis, nuestro chófer. Las cosas no salen bien porque sí: la gran mayoría de las veces hay alguien que se ha ocupado discretamente de que todo funcione.
Y como las imágenes valen más que mil palabras he traído a este artículo fotos no solo de este viaje, sino también algunas de los anteriores viajes institucionales en 1992 y 1997, siendo decano Carlos Carnicer. Algunas salieron en los boletines de la época, en blanco y negro. En esta ocasión las podemos ver en color.