Entrevista a
Mar Vaquero
Texto: Lourdes Funes Cardiel. Fotos: Gobierno de Aragón

María del Mar Vaquero Periánez es la vicepresidenta y consejera de Presidencia, Justicia y Cultura del Gobierno de Aragón. Nació en San Sebastián, pero es licenciada en Derecho por la Universidad de Zaragoza. Desde 1995 es colegiada del Real e Ilustre Colegio de Abogados de Zaragoza.

¿Qué le llevó a estudiar Derecho?

Siempre me ha movido una vocación muy clara de servicio a los demás. Desde joven entendí que una de las mayores satisfacciones personales consiste en poder ayudar a las personas cuando atraviesan dificultades y contribuir a resolver problemas que afectan a su vida cotidiana.

Por eso decidí estudiar Derecho. Me parecía una de las herramientas más valiosas para poner ese propósito en práctica. El Derecho está presente allí donde surgen conflictos, donde hay intereses que proteger o situaciones que requieren una solución justa. Y precisamente cuando aparecen esas dificultades es cuando más necesario resulta el trabajo de quienes tienen la responsabilidad de aportar seguridad, equilibrio y respuestas.

Se especializó en temas tan diferentes como el derecho laboral o el comercio exterior y relaciones internacionales, ¿Qué le atraía de estos campos?

Siempre he sido una persona muy inquieta y, cuando terminé la carrera, tenía la sensación de que había ámbitos del derecho y de la economía que quería conocer mejor. Por eso me especialicé en áreas como el derecho laboral, el derecho mercantil o el comercio exterior, que me parecían especialmente interesantes por su impacto directo en la actividad de las empresas, el empleo y la generación de oportunidades.

El comercio exterior me atrajo especialmente porque me permitía complementar conocimientos que apenas había visto durante la carrera, como las exportaciones e importaciones, las inversiones o el funcionamiento de los mercados. Además, me ayudó a adquirir una visión más amplia de la economía y de cómo las decisiones empresariales influyen en el desarrollo de un territorio.

También me interesaron mucho las relaciones internacionales y el derecho comunitario. Recuerdo que cursé una asignatura optativa sobre esta materia y despertó en mí una gran curiosidad por entender cómo los acontecimientos globales afectan a nuestro día a día, cómo se construyen los acuerdos entre países y cómo se generan oportunidades en un mundo cada vez más interconectado. Son conocimientos que, además de enriquecerme profesionalmente, me han resultado muy útiles para comprender mejor la realidad que nos rodea.

¿Y cómo fue dar el paso a la política?

Creo que hay dos maneras de afrontar tu día a día: resignándote con lo que hay o implicándote, en la medida de las posibilidades, a mejorar el lugar en el que vives. Quería que mi familia y mis vecinos tuvieran un María de Huerva que fuera cada día mejor, y la mejor manera era dando lo mejor de mí misma para conseguirlo.

Fue una decisión personal meditada pero coherente con mi manera de vivir todo este tiempo. He preferido siempre ser parte activa en la búsqueda de soluciones, que un sujeto pasivo que asume lo que hay sin arrimar el hombro.

Fue alcaldesa de María de Huerva durante 12 años (entre 2007 y 2019), ¿fue un buen aprendizaje para dar el salto a la política autonómica?

Sin ninguna duda. Siempre he dicho que la política municipal es la mejor escuela que puede tener cualquier servidor público. Es la administración más cercana a los ciudadanos, donde conoces de primera mano sus preocupaciones, sus necesidades y también sus ilusiones.

Ser alcaldesa me permitió estar en contacto directo con los vecinos cada día y comprender que detrás de cada decisión política hay personas concretas cuya vida puede mejorar gracias a una buena gestión. Además, en el ámbito municipal se percibe de manera muy rápida el impacto de las decisiones que se adoptan, porque los resultados son visibles en la vida cotidiana de la gente.

Durante aquellos doce años aprendí algo fundamental: que la política tiene sentido cuando sirve para resolver problemas, generar oportunidades y mejorar el día a día de los ciudadanos. Esa experiencia me ha acompañado siempre y ha sido una base extraordinaria para asumir responsabilidades en la política autonómica, sin perder nunca la perspectiva de para quién trabajamos y cuál debe ser nuestro objetivo: mejorar la vida de las personas.

Ahora es uno de los cargos fuertes del Gobierno aragonés como vicepresidenta y Consejera de Presidencia, Justicia y Cultura del Gobierno de Aragón, ¿qué retos se plantea en este momento en el área de Justicia en esta nueva etapa del Ejecutivo?

La implantación de la nueva Oficina Judicial ha supuesto uno de los mayores retos afrontados por la Administración de Justicia en los últimos años. Se trata de una reforma de gran calado que transforma la organización de los juzgados y la forma de prestar un servicio esencial para los ciudadanos. Sin embargo, una transformación de esta magnitud requería de una mayor planificación, más diálogo con los profesionales implicados y, sobre todo, una financiación adecuada por parte del Gobierno de España, que no ha estado a la altura de las necesidades generadas por este proceso.

Desde el Gobierno de Aragón hemos trabajado para que esta transición se desarrollara con las máximas garantías posibles, acompañando a jueces, fiscales, letrados, funcionarios y operadores jurídicos en una etapa especialmente compleja. Una vez culminada su implantación, el objetivo debe ser corregir las disfunciones detectadas, escuchar a los profesionales y adoptar las medidas necesarias para consolidar un modelo más eficiente, ágil y cercano a los ciudadanos.

En paralelo, afrontamos una nueva etapa en la que la modernización tecnológica de la Justicia debe convertirse en una prioridad. La digitalización, la simplificación de procedimientos y la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas no son una opción, sino una necesidad para ofrecer una Justicia más accesible, eficaz y adaptada a las demandas del siglo XXI.

Uno de los temas que más preocupan es continuar con la reforma de los tribunales de instancia y la Oficina Judicial única. Hace un mes hubo concentraciones en las que los sindicatos denunciaban deficiencias en la implantación. ¿En qué punto se está?

En el sentido que acabo de apuntar, una vez implantado el nuevo modelo de Oficina Judicial, es necesario abordar con determinación las disfuncionalidades que se han generado durante el proceso de transición y trabajar para consolidar definitivamente el modelo. Ese es uno de los principales objetivos que se marca este Departamento: escuchar a los profesionales, analizar las incidencias detectadas y adoptar las medidas necesarias para resolverlas.

Al mismo tiempo, debemos culminar la puesta en marcha de las nuevas oficinas judiciales en el conjunto del territorio, a pesar del intento del Gobierno central por cerrar algunas de ellas. Se trata de una actuación especialmente relevante para Aragón, una comunidad con una gran dispersión territorial y una importante realidad rural. Estas oficinas permitirán acercar la Administración de Justicia a los ciudadanos, independientemente de dónde residan, garantizando una atención más próxima y accesible y contribuyendo a reforzar la igualdad de oportunidades entre el medio urbano y el rural.

Todo ello debe ir acompañado de una decidida apuesta por la modernización tecnológica, la digitalización de procedimientos y la mejora de los recursos disponibles. Nuestro objetivo es construir una Justicia más cercana, más eficaz y preparada para responder a los desafíos del siglo XXI.

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Se aprobó la creación de 39 plazas para las oficinas judiciales y las agrupaciones de Oficinas de Justicia, ¿no han sido suficientes?

El Gobierno de Aragón ha realizado un esfuerzo muy significativo para dotar de los medios materiales, tecnológicos y humanos necesarios a las nuevas oficinas judiciales. Este compromiso ha sido especialmente relevante en el caso de las agrupaciones de oficinas judiciales en los municipios, donde se ha trabajado para garantizar que la implantación del nuevo modelo cuente con los recursos adecuados desde el primer momento.

Estamos convencidos de que esta dotación contribuirá a mejorar el funcionamiento de estos nuevos órganos y a ofrecer un mejor servicio a los ciudadanos. En cualquier caso, mantendremos una actitud de seguimiento permanente para detectar las necesidades que puedan surgir durante el proceso de consolidación del modelo y responder con agilidad a los retos que vayan apareciendo.

Otro de los retos es llevar la actualización tecnológica, ¿cómo se está planteando y qué acciones se van a llevar a cabo?

Aragón ha sido una comunidad pionera en la incorporación de la tecnología a la Administración de Justicia. Gracias al esfuerzo realizado durante los últimos años, hoy contamos con una Justicia prácticamente sin papel, más ágil y eficiente, en la que herramientas como Avantius han permitido dar pasos muy significativos en la gestión de procedimientos y en la comunicación entre los distintos operadores jurídicos.

Nuestro reto ahora es seguir avanzando en ese proceso de modernización permanente, mejorando las aplicaciones existentes y adaptándolas a las nuevas necesidades de profesionales y ciudadanos. En esa misma línea, estamos trabajando en la implantación de los sistemas de Justicia en entornos de nube, una transformación que permitirá reforzar la seguridad, la capacidad operativa y la eficiencia del servicio, consolidando a Aragón como una referencia en innovación tecnológica aplicada a la Justicia.

En las Cortes aseguró que se mejorará la Justicia Gratuita incrementando los módulos retributivos de los abogados de oficio, ¿en qué medida se van a incrementar?

La actualización y mejora del actual modelo de asistencia jurídica gratuita es una prioridad para el Departamento. Soy consciente de que algunos aspectos del sistema vigente, incluidos los retributivos, han quedado en parte desfasados y hacen necesaria una revisión de los módulos de compensación. En este sentido, estamos abordando una reforma que permita homogeneizarlos con los de otros territorios y favorecer una adecuada compensación por el servicio que prestan los profesionales.

También queremos abordar una revisión del sistema de guardias para adaptarlo mejor a las necesidades actuales y garantizar una prestación eficaz del servicio. Nuestra intención es seguir trabajando de la mano de los colegios profesionales para diseñar e implantar este nuevo modelo desde el diálogo, el consenso y la colaboración institucional.

¿En qué otras líneas creen que se puede mejorar la Justicia gratuita?

Nuestra principal preocupación es garantizar una adecuada prestación del servicio en todo el territorio de la comunidad autónoma, con independencia del lugar de residencia de los ciudadanos. Al mismo tiempo, es necesario que el modelo sea capaz de adaptarse a las necesidades actuales de la sociedad y de los profesionales que lo hacen posible.

También debemos actualizarlo para dar respuesta a los cambios introducidos por las últimas reformas procesales. Un buen ejemplo es la implantación de los Medios Adecuados de Solución de Controversias (MASC), que han adquirido un papel preceptivo en determinados procedimientos tras la reciente reforma legislativa. Debemos asegurarnos de que el sistema dispone de las herramientas y recursos necesarios para integrar estas novedades con garantías y eficacia.