La automatización, la digitalización y, ahora, la Inteligencia Artificial están transformando sectores enteros, y la abogacía no puede permitirse contemplar ese cambio desde la barrera. La pregunta relevante ya no es si la tecnología va a modificar nuestra forma de trabajar, porque lo está haciendo, sino cómo nos situamos ante ella. Y nosotros lo teníamos claro: queríamos estar entre quienes ayudan a dirigir ese cambio, y no limitarnos a sufrirlo.
Por eso planteamos dos actividades. La primera fue una mesa redonda, moderada por nuestra responsable de comunicación, Lourdes Funes, y titulada “La innovación tecnológica en el sector de la Abogacía”, que reunió al decano del ReICAZ, Alfredo Sánchez-Rubio; al compañero procesalista Alfredo Herranz; a Laura Ramos, Corporate Counsel y Deputy Privacy Spain de GFT Technologies; y a Daniel Chóliz, counsel del departamento de Digital Law & Compliance de Deloitte Legal. La tecnología ni se aborda del mismo modo ni tiene el mismo impacto según hablemos de un despacho pequeño, de una gran firma o de la abogacía in-house, pero, por encima de esas diferencias, los ponentes coincidieron en que este cambio, y en particular la Inteligencia Artificial, hay que abordarlo como una oportunidad y no como una amenaza.
De aquella conversación nos quedamos con dos ideas que valen para cualquier despacho. La primera es que incorporar herramientas tecnológicas exige garantizar la seguridad de la información, porque trabajamos con datos sensibles y confidenciales. La segunda es que la formación es imprescindible para conocer las herramientas y saber sacarles partido, y de ahí el sentido de iniciativas como el Programa de Competencias Digitales del Consejo General de la Abogacía y Unión Profesional, pensadas para acompañar al profesional en esa transición.
Pero, además de generar debate, queríamos demostrar que desde la abogacía no solo debemos, sino que podemos, desarrollar nuestras propias soluciones tecnológicas. De ahí nació el I Hackathon Legaltech del ReICAZ, con la premisa de que el verdadero legaltech no tiene por qué venir de quien domina la tecnología, sino que quienes conocen el Derecho por dentro, su lógica y su potencial, son los que mejor pueden construir sus soluciones.