Llevamos a The Wave nuestra visión y propuestas tecnológicas
Texto: Javier Prenafeta, miembro de la Junta de Gobierno del ReICAZ. Fotos: Rubén Barón

Hace ya casi un año, la organización del congreso tecnológico The Wave contactó con el Colegio de Abogados para proponernos participar en él. Con muchísima ilusión cogimos el testigo, pues no podíamos dejar pasar la oportunidad de que la abogacía zaragozana también aportara su punto de vista y mostrara su potencial dentro del ecosistema tecnológico nacional.

La automatización, la digitalización y, ahora, la Inteligencia Artificial están transformando sectores enteros, y la abogacía no puede permitirse contemplar ese cambio desde la barrera. La pregunta relevante ya no es si la tecnología va a modificar nuestra forma de trabajar, porque lo está haciendo, sino cómo nos situamos ante ella. Y nosotros lo teníamos claro: queríamos estar entre quienes ayudan a dirigir ese cambio, y no limitarnos a sufrirlo.

Por eso planteamos dos actividades. La primera fue una mesa redonda, moderada por nuestra responsable de comunicación, Lourdes Funes, y titulada “La innovación tecnológica en el sector de la Abogacía”, que reunió al decano del ReICAZ, Alfredo Sánchez-Rubio; al compañero procesalista Alfredo Herranz; a Laura Ramos, Corporate Counsel y Deputy Privacy Spain de GFT Technologies; y a Daniel Chóliz, counsel del departamento de Digital Law & Compliance de Deloitte Legal. La tecnología ni se aborda del mismo modo ni tiene el mismo impacto según hablemos de un despacho pequeño, de una gran firma o de la abogacía in-house, pero, por encima de esas diferencias, los ponentes coincidieron en que este cambio, y en particular la Inteligencia Artificial, hay que abordarlo como una oportunidad y no como una amenaza.

De aquella conversación nos quedamos con dos ideas que valen para cualquier despacho. La primera es que incorporar herramientas tecnológicas exige garantizar la seguridad de la información, porque trabajamos con datos sensibles y confidenciales. La segunda es que la formación es imprescindible para conocer las herramientas y saber sacarles partido, y de ahí el sentido de iniciativas como el Programa de Competencias Digitales del Consejo General de la Abogacía y Unión Profesional, pensadas para acompañar al profesional en esa transición.

Pero, además de generar debate, queríamos demostrar que desde la abogacía no solo debemos, sino que podemos, desarrollar nuestras propias soluciones tecnológicas. De ahí nació el I Hackathon Legaltech del ReICAZ, con la premisa de que el verdadero legaltech no tiene por qué venir de quien domina la tecnología, sino que quienes conocen el Derecho por dentro, su lógica y su potencial, son los que mejor pueden construir sus soluciones.

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La sesión final reunió a tres equipos multidisciplinares —abogados, graduados y estudiantes de Derecho, ingenieros y desarrolladores— que defendieron sus proyectos ante el jurado. Y precisamente esa mezcla de perfiles fue, para nosotros, la mejor prueba de que la idea funcionaba.

El equipo CLARA, integrado por Martín Cardiel, Enrique Mesa y Elena Morales —graduados en Derecho y alumnos del Máster de Acceso a la Abogacía y Procura de la Universidad de Zaragoza— junto a Enrique Cardiel, estudiante del Doble Grado en Matemáticas e Informática, presentó una propuesta orientada a reducir la brecha entre el ciudadano y la Administración, una herramienta integrable en las webs de los organismos públicos, capaz de resolver las dudas de la ciudadanía en un lenguaje claro y comprensible. Esa cercanía fue una de las claves de su reconocimiento como proyecto ganador.

El equipo Legal Mind reunió a Sara Madurga, colegiada del ReICAZ; a Iván Royo y Sara Trejo, graduados en Derecho y alumnos del mismo Máster; y a Luis Santiago Bosque y Alejandro Guillén, especialistas en ciberseguridad y programación. Presentaron una solución orientada al cumplimiento normativo, principalmente en los ámbitos penal y de protección de datos.

Por su parte, el equipo SentIA, el más numeroso, lo encabezó la abogada y profesora asociada del Grado de Derecho en la Universidad San Jorge María Pilar Hernández, acompañada por Daniel Buxton Sierras, ingeniero informático y egresado de la USJ; Sandra Burillo Bertol, graduada en Derecho y alumna del Máster; y los estudiantes de quinto curso del Doble Grado de ADE y Derecho Javier Sarasa Sanz, Jesús Alfranca Vallés y Guillermo Pérez Fuster. Propusieron una aplicación para automatizar las reclamaciones de las comunidades de propietarios.

El jurado, que combinaba experiencia jurídica y conocimiento tecnológico, estuvo formado por Lucía Canut, CTO de Coloriuris; Sergio López, fundador y CEO de Hiberus; Fernando Andreu, delegado de protección de datos y presidente de Aragón Privacidad; Gonzalo Palacios, abogado y presidente de la Sección de Derecho Digital del ReICAZ; Mikel Martínez, director comercial de Tirant Lo Blanch; Alfredo López, sales manager de Clío/Vlex; y Javier Prenafeta, abogado y diputado de la Junta de Gobierno del Colegio. Y nada de esto habría sido posible sin nuestros patrocinadores, que dieron contenido a los premios con la aportación económica de Coloriuris, la mentoría técnica de Hiberus durante el desarrollo de los proyectos y las licencias de software jurídico de Coloriuris, Tirant Lo Blanch, Lefebvre y Clío/Vlex, en especial de sus soluciones de Inteligencia Artificial.

Creemos que, con todo esto, cumplimos los objetivos que nos habíamos marcado: acercar la tecnología, y en especial la Inteligencia Artificial, a la profesión, eliminar barreras y mostrar las enormes posibilidades que tiene para mejorar nuestro trabajo y hacerlo más eficiente.

Sin sustituirnos. Como bien se recordó en la mesa redonda, estas herramientas redactan, ordenan y nos ahorran tiempo, pero no deciden por nosotros, no responden ante el cliente y no asumen el deber de confidencialidad; eso sigue siendo cosa nuestra, y lo seguirá siendo. La tecnología suma cuando es el jurista quien la maneja.

Quizá ese sea el mejor balance de esta participación en The Wave. Más allá de los premios, demostramos que la abogacía aragonesa tiene criterio para debatir el cambio y talento para protagonizarlo.