El decano Mariano de Ena y Villava (1857-1860)
Texto: José Ignacio López Susín. Universidad de Zaragoza

Se ha escrito poco hasta ahora sobre Mariano de Ena (López, 2004), quien fuera doctor en Derecho civil y en Filosofía y Letras, Catedrático de la Universidad de Huesca desde 1834 (Alins, 1982 y Domínguez, 2011), y su último vicerrector, así como director del Instituto de Zaragoza y decano del Colegio de Abogados de Zaragoza. En este artículo, tras unas breves notas sobre la Universidad Sertoriana, profundizaremos en la vida y obra de Mariano de Ena, especialmente en lo relativo a su pensamiento pedagógico inscrito en el movimiento humanista del siglo XIX.

La universidad Sertoriana

La Universidad Sertoriana de Huesca, fundada en el siglo XIV bajo privilegio de Pedro IV de Aragón, constituyó uno de los más antiguos centros de estudios generales de la Península Ibérica. A lo largo de más de cuatro siglos, la institución oscense mantuvo un perfil singular dentro del sistema universitario hispano: menor en tamaño que las universidades de Salamanca o Alcalá, pero con un marcado carácter territorial y un gran peso cultural y demográfico, representando la población universitaria un 14% del total de la ciudad a finales del siglo XVIII, así como un profundo vínculo con la tradición humanista y eclesiástica del Alto Aragón (Latorre, 2020).

Su trayectoria puede dividirse, a grandes rasgos, en tres etapas: la medieval, marcada por la consolidación jurídica e institucional; la moderna, en la que alcanzó su esplendor gracias al impulso de los estudios teológicos y médicos; y la contemporánea, caracterizada por los esfuerzos de modernización en el siglo XVIII.

El siglo XIX, en cambio, ve suceder diversos planes de estudio que acabarían con su desaparición. Así el de 1804 (interno de Huesca), el 1807, llamado Plan Caballero, y el de 1824 profundizaron en la centralización y uniformidad de las universidades españolas (Generelo, 2019).

Su posterior supresión en 1845, decretada por el Plan Pidal[1], centralizó los estudios superiores en Zaragoza (Generelo, 2019).

Estandarte de la Universidad Sertoriana de Huesca.

[1] Plan General de estudios de 17 de septiembre de 1845. Este Plan dio lugar a la supresión de la Universidad de Huesca y la creación de un Instituto.

Armas de los Ena de Paúles

Mariano de Ena y Villava: biografía, obra y pensamiento pedagógico

Mariano de Ena y Villava nació en Huesca el 15 de febrero de 1813, en el seno de una familia perteneciente al linaje de los Ena, señores de Paúles a los que se había reconocido la hidalguía por la Corte del Justicia de Aragón en 1498. A principios del siglo XIX el Alto Aragón aún conservaba fuertes vínculos con la tradición académica medieval-renacentista, así su educación inicial se vio influida por la herencia de la Universidad Sertoriana, aunque ya en declive, y por la presencia de docentes que habían transitado de la universidad a la enseñanza secundaria o a la administración educativa.

En ese contexto, marcado por el interés hacia las ideas humanistas, siguiendo el ejemplo de generaciones de académicos oscenses, fue en el que se educó Ena, formándose en la Universidad Sertoriana en Filosofía y Derecho, y doctorándose en 1834. Fue catedrático de esa Universidad, obteniendo en ella por oposición las cátedras de “Derecho Patrio y Romano” y de “Instituciones Filosóficas” en 1842, y su último vicerrector y presidente (Alins, 1982).

Formó parte del Colegio de Abogados de Huesca, al que representó en el Congreso de Jurisconsultos Aragoneses. También del de Zaragoza, desde el 14 de marzo de 1846. En 1855 perteneció a su Junta de Gobierno como Diputado 2ª y en 1856 como Diputado 1º, siendo decano entre 1857 y 1860 cuando presentó su dimisión por no poder atender el cargo. El 23 de noviembre de 1861 solicitó la incorporación al Colegio de Abogados de Madrid.

MarianoEna

Mariano de Ena. Fotografía en el Instituto Goya. Asociación de Innovación y Patrimonio IES Goya de Zaragoza.

Mariano había casado en Huesca el 22 de julio de 1843 con Joaquina Domenech y Villanova. Según Broto Aparicio (2000) del matrimonio nacieron cuatro hijos: Micaela, Mariano, Pilar y Manuel.

Sello

Sello del Colegio obrante en el Certificado expedido por el Secretario Ángel Gallifa el 14 de noviembre de 1861, para la solicitud de incorporación de Mariano de Ena al Colegio de Abogados de Madrid.

Según algunas fuentes reunió una buena colección de arte en la que no faltaba la presencia de algún Goya, así en 1997 Ibercaja adquirió un autorretrato del pintor aragonés que le había pertenecido.

Goya

Francisco de Goya. Autorretrato. Óleo, 58×45 cms. Zaragoza c. 1771-73.

Su paso por Zaragoza consolidó su visión pedagógica: el respeto por la tradición educativa, combinado con la innovación metodológica, debía guiar la formación de los estudiantes. Como se ha dicho Ena se formó en Filosofía, Historia, Pedagogía y Derecho recibiendo influencia de corrientes ilustradas y positivistas que permeaban la educación española del momento.

Carrera docente y administrativa

Al desaparecer la Universidad oscense en 1845 fue trasladado al Instituto de Enseñanza de Zaragoza, donde comenzó ese mismo año como profesor de Psicología, Lógica y Ética; asumió la Dirección el 15 de abril de 1857 y acabó su vida profesional en el curso 1888-89 (Domínguez, 2011), falleciendo en Zaragoza el 13 de octubre de 1899.

La Ley de Bases de 17 de agosto de 1857 autorizaba al gobierno para formar y promulgar la Ley de Instrucción Pública que fue conocida como Ley Moyano (9 de septiembre de 1857). Esta Ley estructuraba definitivamente el sistema educativo español y dentro de él situaba la segunda enseñanza que debía comprender unos estudios generales divididos en dos períodos de dos y cuatro años y los estudios de aplicación a las profesiones industriales, sobre los que la ley no establecía el número de cursos ni la duración de los mismos lo que dejaba para un futuro reglamento. Fijaba, no obstante, que los estudios de aplicación estarían formados por la enseñanza de Dibujo lineal y de figura, Nociones de Agricultura y Aritmética mercantil, aunque podrían incluirse otros de inmediata aplicación a la Agricultura, Industria, Comercio y Náutica.

firmaMariano

Firma de Mariano de Ena

Sus más de tres décadas como Director del centro le dieron la ocasión de vivir etapas en las que variaron mucho las circunstancias fundamentalmente por efecto de los cambios en la política educativa y que supuso el desarrollo del Instituto en una etapa de gobiernos conservadores, durante gran parte del decenio de 1860; en el Sexenio revolucionario y durante una parte relativamente estable de la alta Restauración. Fue, pues, un tiempo de cambios y adaptaciones, que se manifestaron en todos los ámbitos: currículum, profesorado, alumnado, etcétera. La situación geográfica y el carácter universitario de la ciudad de Zaragoza eran circunstancias que podían favorecer la continuidad del profesorado.

cartaMariano

Carta de Mariano de Ena al Director del Museo de Ciencias Naturales de Madrid en 1882 solicitando algunos objetos científicos, obteniendo una colección de rocas. Archivo del Museo Nacional de Ciencias Naturales, SIG. CN 0263/020

Entre sus responsabilidades destacaban:

• La cátedra de Psicología, Lógica y Ética, en la que introdujo programas que combinaban contenidos humanísticos clásicos con análisis histórico y filosófico moderno.
• La supervisión de la organización interna del Instituto, asegurando la implementación de metodologías de evaluación rigurosas y la planificación de programas de estudio coherentes con los ideales humanistas e incluso la formación de colecciones científicas para mejorar las enseñanzas técnicas.
• La elaboración de memorias institucionales, que constituyen una fuente fundamental para conocer su concepción educativa y su preocupación por la formación integral del alumnado como puede verse en Ena, 1876, pero también en las Memorias de 1861,[2] 1873,[3] 1874, 1876, 1878 y 1885 (publicada esta, sorprendentemente, en tres entregas en el diario La Derecha tres años después[4]).

A lo largo de su carrera, Ena defendió la necesidad de formar estudiantes éticos, críticos y culturalmente versados, combinando conocimientos teóricos y prácticos, y promoviendo la enseñanza de lenguas clásicas y modernas. Su modelo pedagógico no se limitaba a la transmisión de información; buscaba cultivar juicio crítico y responsabilidad cívica, valores que consideraba esenciales para la consolidación de una sociedad liberal y educada (Ena, 1854, 1861, 1873, 1876 y 1878).

En su tarea en la Universidad de Zaragoza le correspondió dictar la clase inaugural del curso 1854-55 como catedrático de Psicología y lógica cargo que desempeñaba desde 1843 (Ena, 1854).

En este discurso Mariano de Ena, probablemente el de más carga ideológica de los publicados, se sitúa en la tradición humanista y filosófica de mediados del siglo XIX, en un contexto de profundas transformaciones ideológicas y políticas. Ena articula su exposición en torno a una reflexión filosófica sobre la razón y la verdad, presentando y discutiendo los grandes sistemas contemporáneos: el racionalismo y el sensualismo (una clase de empirismo). Ambos son sometidos a crítica: el primero por su soberbia intelectual y por pretender fundar el conocimiento prescindiendo de toda autoridad o fe; el segundo por reducir el conocimiento humano a la mera percepción sensible, negando la dimensión espiritual e intelectual del hombre.

Entre ambos extremos propone un sistema intermedio o armónico, en el que la razón, la fe y los sentidos colaboren conjuntamente en la búsqueda de la verdad.

En la segunda parte del discurso, el autor aplica este planteamiento al terreno moral y social. Denuncia el racionalismo radical, que desemboca en el individualismo y en la disolución de la unidad social, y también el sensualismo práctico o utilitarismo, que reduce la moral y la legislación al cálculo del placer o la utilidad. Ambos sistemas —dice— destruyen el vínculo entre los hombres y rompen la armonía entre la inteligencia y la libertad.

Frente a ellos, reivindica un modelo de sociedad fundada en el principio de autoridad moderado por la razón y la fe, donde la libertad individual se armonice con la ley moral y el bien común. Esta síntesis, que combina la verdad religiosa con la investigación científica, representa para Ena la base del progreso auténtico y la misión de la universidad.

Concepción pedagógica y humanismo

El pensamiento pedagógico de Ena se caracteriza por tres rasgos fundamentales (Ena, 1876):

1. Formación integral: Ena insistía en que la educación debía abarcar tanto la instrucción académica como la formación ética y moral del estudiante, siguiendo el ejemplo del humanismo clásico y del modelo universitario sertoriano.
2. Vinculación entre teoría y práctica: la enseñanza debía promover habilidades aplicables a la vida profesional y cívica, reflejando una visión moderna y útil del conocimiento, sin romper con la tradición humanista.
3. Conservación de la memoria académica: Ena consideraba crucial que los estudiantes conocieran la historia de las instituciones educativas y la herencia intelectual de sus predecesores.

En sus escritos y memorias, Ena hace hincapié en la importancia de los clásicos y en la enseñanza de la historia como instrumento para formar ciudadanos críticos. Su enfoque combina la exigencia académica con un profundo sentido de responsabilidad moral, en consonancia con los principios que rigieron la Universidad Sertoriana durante su existencia.

[2] Sabemos de la existencia de la Memoria de 1862 porque consta con el número 9.882 en en el Catálogo-inventario de las obras completas existentes en la Biblioteca Provincial y del Instituto de Huesca [Ms. 143] https://bibliotecavirtual.aragon.es/es/consulta/registro.do?id=416&utm
[3] A partir de este año las “Memorias” se ajustan a lo dispuesto en el art. 3.° del decreto de 15 de Mayo de 1872. Sin embargo, Ena explica que quiere ir más allá tratando de explicar las causas del descenso en la calidad de la instrucción recibida por los alumnos con críticas no solo al sistema sino también a los padres que “invocan la libertad de enseñanza únicamente para abusar de ella” pues, en ocasiones, prefieren la enseñanza privada antes que la pública.
[4] La Memoria de 1885-86 se publicó en La Derecha los días 11, 12 y 13 de enero de 1888, abriendo la edición y ocupando la primera página en las tres ediciones.

Proyección pedagógica y social

La influencia de Ena se extendió más allá de las aulas. Como vicerrector y autor de memorias institucionales, participó en la definición de programas de enseñanza, en la selección de docentes y en la orientación de políticas educativas locales. Su acción contribuyó a que los principios humanistas permeasen la educación secundaria y la enseñanza superior en Aragón durante varias décadas, consolidando un modelo educativo que equilibraba tradición y modernidad (Domínguez, 2011).

Conclusiones

En suma, Mariano de Ena y Villava representa una figura de vital importancia para comprender la transmisión del humanismo en la educación aragonesa del siglo XIX, actuando como puente entre la Universidad Sertoriana y las instituciones educativas del periodo liberal y constituye un ejemplo paradigmático de continuidad humanista en el ámbito educativo aragonés tras la desaparición de la Universidad Sertoriana de Huesca. El análisis de su obra pedagógica y administrativa permite afirmar que Ena no solo fue un educador, sino también un mediador cultural, capaz de tender un puente entre la universidad extinguida y la modernización educativa del siglo XIX. Su ejemplo demuestra que la supresión de una institución académica no implica necesariamente la pérdida de su legado intelectual, siempre que existan individuos comprometidos con la transmisión del conocimiento y los valores humanistas (Ena, 1876).

Además, compaginó la faceta docente con la práctica jurídica perteneciendo a los Colegios de Abogados de Huesca, Madrid y Zaragoza, del que fue decano.

Bibliografía citada

Alins Rami, Laura (1982: 241-308): “Organización de la Universidad oscense: Facultades, cátedras, métodos de estudio, jerarquías académicas (1832-45)”. Argensola: Revista de Ciencias Sociales, nº 94. Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses.

Broto Aparicio, Santiago (2000: 6): “El linaje de los Ena, señores de Paúles”. Huesca, Diario del Altoaragón, 18 de junio.

Cuevas Subías, Pablo (coord.) (2020). La Universidad de Huesca (1354–1845). Quinientos años de historia. Alcañiz, Instituto de Estudios Humanísticos.

Domínguez Cabrejas, María Rosa (2011): “La creación del Instituto Universitario de Zaragoza y su evolución a lo largo del siglo XIX”, en Historia de la Enseñanza Media en Aragón. Zaragoza, Institución “Fernando el Católico”.

Ena y Villava, Mariano (1854): Discurso pronunciado en la solemne inauguración del año académico 1854 á 1855, por el Doctor D. Mariano de Ena y Villava, catedrático de psicología y lógica. Zaragoza, Imprenta y litografía de Mariano Peiró.

Ena y Villava, Mariano (1861). Memoria Estadística del Instituto de 2ª Enseñanza de Zaragoza. Zaragoza, Imprenta de José María Magallón.

Ena y Villava, Mariano (1873). Memoria del Instituto Universitario de Zaragoza del curso académico de 1871 a 1872. Zaragoza, Imprenta Provincial.

Ena y Villava, Mariano (1874). Memoria del Instituto Universitario de Zaragoza del curso académico de 1872 a 1873. Zaragoza, Imprenta del Hospicio Provincial

Ena y Villava, Mariano (1876). Memoria del Instituto Universitario de Zaragoza del curso académico de 1875 a 1876. Zaragoza, Imprenta del Hospicio.

Ena y Villava, Mariano (1878). Memoria del Instituto Universitario de Zaragoza del curso académico de 1877 a 1878. Zaragoza, Imprenta del Hospicio.

Galán Carrillo, Pedro (2021): Historia del emblema del R. e I. Colegio de Abogados de Zaragoza: El tránsito del sello al logo. Zaragoza, R. e I. Colegio de Abogados de Zaragoza.

Generelo Lanaspa, Juan José (2019: 175-206). “El archivo de la Universidad Sertoriana de Huesca”. Boletín ANABAD. Madrid, Federación Española de Asociaciones de Profesionales de los Archivos, las Bibliotecas, los Centros de Documentación, de Información y de Interpretación, los Museos y los Yacimientos Arqueológicos.

Latorre Ciria, José Manuel: “Prólogo”, en Cuevas Subías, Pablo (coord.) (2020): La Universidad de Huesca (1354–1845). Quinientos años de historia. Alcañiz, Instituto de Estudios Humanísticos.

López Susín, José Ignacio (2004): Gente de leyes. El derecho aragonés y sus protagonistas. Zaragoza, Ibercaja-Institución “Fernando el Católico”.